El año nuevo y yo

No quiero hacerme ni buenos ni malos propósitos: total para llegar a fin de año y deprimirme al ver que prácticamente no he cumplido ninguna de mis intenciones, he decido comerme las uvas y emborracharme como siempre, pero ahorrándome los pensamientos de niño bueno.
Y es que empiezo a tener una edad yo y ya no me engaño ni a mi mismo. Sé como soy y que las promesas son fáciles de hacer y difíciles de cumplir. Así que este 2007 me dedicaré a improvisar y a ver que sucede.