El funeral y yo (... al fin el fin)

Me di la vuelta y en medio de los bancos habían venido tres amigos, me esperaban de pie. Le di la mano a él, dos besos a la otra y ella me abrazó. En un instante mi cara afligida fue puro llanto, seguíamos abrazados, no quería soltarla y ella lo sabía. Apretó fuerte y duró una eternidad, hasta que mi sollozo se moderó.
¿Porqué? Sólo una lágrima se me había escapado, quería aguantar. Y lo estaba logrando. Pero rompe toda resistencia, consigue entrar dentro sin que me dé cuenta. Consigue que me abra sin tapujos, y aún no sé porque.
Agradezco que sea mi amiga.